Cuando nuestro equipo se reunió para la Caminata contra el Alzheimer, no se trataba solo de ponerse playeras iguales y salir a caminar: se trataba de caminar por los millones de personas afectadas por esta enfermedad, por sus familias y por la esperanza de un futuro sin Alzheimer.
Cada paso que dimos estuvo impulsado por el amor, el recuerdo y un profundo compromiso de marcar la diferencia. Caminamos por quienes ya no pueden, por los cuidadores que lo dan todo cada día y por los investigadores que trabajan incansablemente para encontrar una cura. En el camino, compartimos historias, risas e incluso algunas lágrimas, sabiendo que juntos, nuestros esfuerzos eran más que simbólicos: eran poderosos.
Recaudar fondos no se trataba solo de cifras, sino de impacto. Cada donación que conseguimos fue un testimonio de la generosidad y la compasión de quienes creen en esta causa tanto como nosotros. Vimos de primera mano cómo una comunidad puede unirse para luchar por algo más grande que ellos mismos, y esa energía nos impulsó a seguir adelante, paso a paso.
Para nosotros, esta caminata es más que un evento anual: es una misión. Una promesa. Un compromiso para seguir adelante hasta que llegue el día en que el Alzheimer deje de ser un diagnóstico y se convierta en un recuerdo lejano. Y hasta que llegue ese día, nuestro equipo seguirá caminando, recaudando fondos y luchando.
Porque cada paso cuenta. Y juntos, marcamos la diferencia.
2040
Hemos recaudado
5000
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