El año pasado, emprendí un viaje que cambió mi perspectiva sobre la compasión, la resiliencia y el poder de la comunidad. Trabajar con personas afectadas por Alzheimer y demencia fue más que un simple servicio: fue una experiencia profundamente conmovedora que me enseñó el verdadero significado de la paciencia, el amor y la conexión humana.
Cada día traía nuevos desafíos, pero también momentos inesperados de alegría. Había días en que una simple sonrisa o una canción conocida traían claridad a alguien perdido en la confusión. Había conversaciones que podrían haber sido fugaces, pero en esos momentos, lo significaban todo. Presencié a familias que superaban la angustia de ver a sus seres queridos desvanecerse, pero también vi la increíble fuerza que los acompañaba.
Más allá del trabajo diario, llevé mi pasión un paso más allá al unirme a la lucha para recaudar fondos para la investigación y el apoyo a la enfermedad de Alzheimer. Organizar eventos, movilizar a los miembros de la comunidad y ver la generosidad de tantas personas reforzaron mi convicción de que juntos podemos marcar la diferencia. La energía de las caminatas para recaudar fondos, las sinceras conversaciones con los donantes y las historias compartidas por los cuidadores impulsaron mi determinación de seguir defendiendo a quienes ya no pueden valerse por sí mismos.
Este viaje no se trató solo de servir, sino de formar parte de algo más grande. Se trató de honrar la memoria de quienes han perdido la voz y asegurar un futuro mejor para quienes aún tienen historias que contar. Y al comenzar otro año de concientización y apoyo, lo hago con aún más pasión, gratitud y esperanza.
Porque hasta que haya una cura, hay trabajo por hacer. Y me siento honrado de formar parte de ello.
Mi progreso
Gracias por ayudar a avanzar el apoyo, la atención y la investigación del Alzheimer.
165
He recaudado
100
Mi meta
Mi video
Mis logros
Recaudación de fondos
El mejor equipo
Playeras
Cuentista



